Pajpakus
Ya tocaba hablar de ellos. Como dice la Real Academia de la Lengua Española esa palabra no existe, pues en verdad parece que es un término utilizado en Aymara. Pues intentaré hacer la traducción más adecuada al término Pajpaku es una palabra usada para designar a los "vende mentiras", típicos vendedores callejeros, normalmente de soluciones milagrosas contra enfermedades tan variadas que van desde los callos, dolores de cabeza hasta el cancer. Personajes muy hábiles con una retorica de plazuela que suelen encandilar a su público utilizando toda suerte de artilugios como animales exoticos, lease petas, tarantulas o camaleones o escenas magicas que incluyen sacar dinero de periodicos quemados o hechar agua de cucuruchos de papel. Dignos de grandes concurrencias, suelen ser habituales de la ex-plaza de los Heroes o en la, tan consabida, Feria 16 de Julio. En fin, estos personajes son facilmente identificables y que luego de verlos durante unos minutos cualquier persona con tres dedos de frente no haria otra cosa que tildarlos de charlatanes mentirosos.
Y bueno a que cuento viene hablar de ellos, pues resulta que además de estos señores que se ganan la vida engañando a ingenuos transeuntes callejeros, existen otros, a veces, de traje y corbata y con apellidos sonoros que tambien nos venden mentiras, acompañados de términos complicados, de titulos rimbombantes y de uno que otro libro, escrito por ellos, muestran grandes teorías para explicar procesos, en nuestro caso, psicologicos y proponiendo lo que hoy en día se ha venido a llamar Psuedociencia. Quizas un clasificación presuntuosa, pues de ciencia, señores, no tienen nada. Asi pues, encontraremos Niños Indigos, PNL, Terapias de Regresión hipnotica, Eneagramas, entre otros que a titulo de teorias psicológicas engañan a personas legas e incluso a profesionales ingenuos que, gran error, creen y difunden estos engaños que no tiene sustento científico. Es así que como primer artículo propuesto para desenmascarar a la pseudociencia quiero compartir con Uds. un articulo publicado por un grupo de escepticos que intentan desnudar estos engaños.
LA PSICOLOGÍA CIENTÍFICA Y LAS PSEUDOPSICOLOGÍAS
Por Carlos J. Álvarez Glez
Por Carlos J. Álvarez Glez
La Psicología científica.
La Psicología nace como ciencia
en el siglo XIX. Es un momento apasionante donde sesudos filósofos del
conocimiento y de la mente convergen con eminentes fisiólogos,
intentando despojar al estudio de lo mental de la especulación y la
metafísica, para así colocarlo junto a las otras ciencias objetivas. La
psicofísica, representada por investigadores como Weber y Fechner
intenta medir cuantitativamente lo mental y establecer un puente entre
lo físico y lo psicológico. Se rompía de esta forma el viejo dualismo
cartesiano según el cual la mente era inabordable por la Ciencia.
Llegaron a establecer leyes y fórmulas matemáticas que indicaban cuánto
debía aumentar o disminuir una magnitud física concreta (vg. el peso de
un objeto) para que el sujeto notara el cambio (la sensación). Es
probablemente la primera vez que un proceso mental se mide objetivamente
y de forma cuantitativa. Muchas de sus ideas y métodos continúan
vigentes en la actualidad.
Luego sería Wilhelm Wundt el
que establecería el primer laboratorio de Psicología en Leipzig,
Alemania, y daría nombre y “certificado de nacimiento” a la nueva
disciplina científica. Desde ese momento, los avances en el conocimiento
empírico de nuestros procesos mentales y nuestra conducta fueron
imparables. Desde un enfoque correlacional, diferente al experimental de
Wundt, surgen los tests y la psicometría, que cuantifican y miden
numéricamente factores que hasta ese momento pertenecían al ámbito de lo
especulativo, tales como la personalidad o la inteligencia. Los avances
estadísticos realizados en este periodo por psicólogos como Pearson o
Galton alcanzaron a todas las disciplinas científicas.
La aventura continúa en el
siglo XX, donde la Psicología Conductista norteamericana (previamente
influida por Darwin y la teoría de la evolución) y la Psicología
soviética coinciden en sus planteamientos experimentales y
epistemológicos positivistas para alinear a la disciplina dentro de las
ciencias naturales. La influencia de un fisiólogo como Pavlov, quien
descubrió el reflejo condicionado por casualidad cuando estudiaba los
jugos gástricos animales, es innegable. A pesar de los avances del siglo
anterior, se niega en este momento la posibilidad de estudiar todo
aquello que no se pueda observar y medir, reemplazando como objeto de
estudio la mente por la conducta. La introspección como técnica para el
análisis de los procesos mentales había entrado en crisis, llevando a la
Psicología Experimental a un callejón sin salida.
A mitad de siglo, sin embargo, y
debido en buena parte a la aparición de los ordenadores y la
computación, aparece la Ciencia Cognitiva, fruto de la convergencia
multidisciplinar entre psicólogos, matemáticos, técnicos en computación,
ingenieros, neurofisiólogos, filósofos de la mente y lingüistas. En
este momento, y gracias a la noción de cómputo, la Psicología Cognitiva
recupera el estudio de los procesos mentales pero heredando del
Conductismo sus métodos experimentales y la idea de que sólo se puede
hacer ciencia a partir de lo empírico y objetivo.
Y así llegamos a nuestros días, donde la Psicología Cognitiva, de mano con las Neurociencias, dibuja un futuro cercano donde los avances en la comprensión de nuestra mente y de nuestro cerebro serán espectaculares. En el campo aplicado, la convergencia de planteamientos conductuales y cognitivos ha dado lugar a técnicas para resolver problemas individuales o sociales y a terapias científicamente probadas, de forma similar a como se hace en farmacología o en la medicina (vg. metodologías de doble ciego, asignación al azar de sujetos y análisis estadísticos inferenciales).
Y así llegamos a nuestros días, donde la Psicología Cognitiva, de mano con las Neurociencias, dibuja un futuro cercano donde los avances en la comprensión de nuestra mente y de nuestro cerebro serán espectaculares. En el campo aplicado, la convergencia de planteamientos conductuales y cognitivos ha dado lugar a técnicas para resolver problemas individuales o sociales y a terapias científicamente probadas, de forma similar a como se hace en farmacología o en la medicina (vg. metodologías de doble ciego, asignación al azar de sujetos y análisis estadísticos inferenciales).
Las pseudopsicologías
En paralelo con esta
emocionante empresa, asistimos perplejos a la proliferación de multitud
de pseudopsicologías o “psicologías alternativas”, de tintes posmodernos
y New Age que, por un lado, niegan y rechazan el método científico, y
por otro, intentan hacerse pasar por “ciencias”. Algunas de estas
pseudopsicologías son las siguientes:
1) Parapsicología. El
hecho de que la palabra psicología se encuentre en el mismo puede
llevar a engaños, algo muy similar a lo que ocurre con los términos
astronomía (ciencia) y astrología (pseudociencia). La parapsicología no
es ninguna rama ni especialidad de la psicología, ni se imparte como
materia en ninguna universidad española. Es cierto que se han realizado
experimentos, sobre todo en EE.UU. y en el Reino Unido (en Edimburgo
existe un laboratorio de parapsicología en la propia facultad de
Psicología), que supuestamente han encontrado evidencia de ciertos
fenómenos paranormales como la telepatía o la telequinesis (mover
objetos con la mente). Entre ellos cabría citar a Rhine, uno de los
fundadores de la parapsicología, Levy, Targ, Puthoff y muchos otros,
incluyendo a los más actuales, por ejemplo Honorton y sus experimentos
ganzfeld. El ganzfeld es un campo visual y perceptivo homogéneo bajo el
cual los sujetos intentan usar sus poderes psíquicos para describir un
dibujo u otro estímulo visto por el “remitente” en una habitación
distante. De acuerdo siempre a sus autores, parece que esta nueva
técnica está dando resultados prometedores. Sin embargo, son muchas las
críticas de tipo metodológico y estadístico realizadas por
investigadores escépticos como los psicólogos Stokes, Hyman, Alcock y
Wiseman.
Lo que diferencia a la
parapsicología, incluso a la crédula, de otras pseudociencias es que
comparte con la ciencia en general y con la Psicología en particular la
idea de que el método científico es la mejor vía para la comprensión del
mundo, incluidos los supuestos fenómenos paranormales. Y también es
preciso reconocer que algunos parapsicólogos son honrados y poseen una
buena formación experimental y estadística. Otra cosa bien distinta es
que su deseo y ansia por encontrar evidencia de poderes extrasensoriales
muchas veces les pierda. Y es que su objetivo de establecer una base
científica para la fenomenología paranormal sigue igual ahora que hace
veinte años. La mayor parte de sus resultados son imposibles de
reproducir (algo fundamental en ciencia) y han sido puestos en
entredicho por la Psicología científica debido a sus sesgos y errores
metodológicos. Algunos han sido simplemente fraudes. Por otro lado, no
existen modelos teóricos para explicar los datos. La definición misma de
Percepción Extransensorial o de cualquier otro supuesto fenómeno
paranormal es puramente descriptiva (no explicativa, algo también
fundamental en ciencia) y se basa en una negación: aquella percepción
que NO se realiza a través de los sentidos. Por otro lado, y esto
resulta lamentable, la mayoría de personas que se autocalifican como
parapsicólogos no poseen ninguna titulación universitaria ni formación
investigadora alguna.
2) La terapia de regresión
tiene influencias de corte psicoanalítico y fue creada en el siglo XIX
por Pierre Janet y hoy es célebre gracias al psiquiatra Brain Weiss. La
denominada regresión terapéutica es una técnica según la cual podemos
volver hacia atrás en nuestros recuerdos, acceder a experiencias
pasadas, para poder cambiar contenidos de tipo inconsciente que
penetraron en nuestra mente y que son la causa de muchos males
presentes. Según defensores de esta terapia, lo que recordamos no es
necesariamente lo que ocurrió, algo constatado de sobra por la
Psicología científica, sino una representación de nuestro inconsciente.
Resulta curioso que una terapia de corte psicoanalítico como ésta
reconozca la falsedad de los recuerdos. Sin embargo, su explicación de
lo que se recuerda es aún más curiosa: contenidos inconscientes. Resulta
mucho más parsimonioso hablar de falsos recuerdos susceptibles de ser
inducidos por la propia terapia que de contenidos inconscientes, como ha
demostrado en multitud de experimentos la Psicología Cognitiva y que
veremos posteriormente. Éste es, a mi modo de ver, uno de los peligros
mayores de este tipo de terapias: confundir recuerdos reprimidos con
recuerdos inducidos o falsos.
3) Pero la lista de psicologías alternativas
que nada tienen que ver con el estudio responsable de la mente es
interminable. Algunos ejemplos actuales y que podemos encontrarnos con
cierta frecuencia son los siguientes: la anteriormente mencionada
terapia holística, la psicología holística, el análisis transaccional y
la psicología transpersonal. Estos tres casos constituyen un grupo de
sistemas de diagnósticos y tratamientos en los que se mezclan conceptos
psicológicos con otros absolutamente esotéricos, pseudocientíficos,
irracionales cuando no delirantes. Estas pseudopsicologías se
caracterizan por el empleo de términos ligados a la Nueva Era como
crecimiento personal, espiritualidad, el verdadero Yo interior, etc. así
como su capacidad para relacionar todo con todo. Sus conexiones con el
esoterismo y lo paranormal quedan patentes cuando, en sus publicaciones y
páginas web encontramos que es normal hablar de ceremonias chamánicas,
conexiones cádmicas, vidas anteriores, etc. En fin, se trata de un
cóctel que produce vértigo, donde se mezcla la reencarnación, la
influencia de los astros, los poderes mentales, la parapsicología y
curiosamente, casi nada de Psicología.
4) Otra pseudopsicología es la programación neurolingüística (PNL),
cada vez más popular. Este caso es especialmente delicado desde nuestro
punto de vista ya que su nombre suena a disciplina científica: igual
que la neuropsicología es una disciplina científica que estudia el
sustrato biológico o neurológico de las capacidades mentales, se podría
pensar que la PNL tiene algo que ver con la neurolingüística, que
estudia las bases biológicas del lenguaje. Nada más lejos de la
realidad. La PNL surge en los años setenta de la mano de un profesor de
lingüística, John Grinder y de un estudiante de Psicología, Richard
Bandler. Uno de sus postulados fundamentales es que los movimientos del
cuerpo y la manera de respirar son indicadores claros de cómo las
personas piensan. Por ejemplo, un pensador visual (signifique eso lo que
signifique) respira a la altura del pecho, mientras que uno auditivo lo
hace entre el pecho y el abdomen. La forma en que miramos también
refleja lo que pensamos. Otra premisa básica de la PNL es que las
palabras que usamos reflejan la percepción interna e inconsciente de
nuestros problemas. Si estas palabras y percepciones son inadecuadas y
las seguimos utilizando, los problemas persistirán. Si elimináramos lo
referente a lo inconsciente y a las palabras, esta última premisa no
sería descabellada, y de hecho es la base de las terapias
conductual-cognitivas, que emplean tratamientos empíricamente validados y
que constituyen la orientación mayoritaria en Psicología clínica. El
problema es que enseguida comprobamos cómo se mezclan procesos mentales
que son psicológicamente distintos y que la PNL utiliza de forma
indiscriminada: hablan de aptitudes, de percepciones, de palabras y
frases, de imágenes mentales o de procesos cerebrales como si todo fuera
lo mismo. Pero, de nuevo, lo que termina de ubicar a la PNL es el
empleo de conceptos y términos Nueva Era como cómo ser felices,
desarrollo personal, la magia del cambio, despertando el poder, etc. Sus
conexiones con las orientaciones “holísticas” son explícitas, como
puede verse en sus links con parapsicología, medicinas alternativas,
reiki, shiatsu y todo el entramado genuinamente New Age. Algunos
psicólogos científicos, como Cross y colaboradores, sometieron algunos
de los postulados fundamentales de la PNL a comprobación empírica. Los
resultados de uno de los experimentos no mostraron ninguna correlación
significativa entre movimientos de los ojos y verbalizaciones, una
predicción de la PNL. En un segundo experimento, llegan a la conclusión
de que no existe la más mínima evidencia de que pueda predecirse el
sistema de representación preferido por un sujeto a partir de la
observación de sus gestos y movimientos.
5) Rebirthing o renacimiento.
Este sistema está relacionado con el anterior por la importancia que
conceden a la respiración. Según sus proponentes, la respiración está
íntimamente relacionada con el subconsciente. Por ello, es
importantísimo saber respirar (¡cómo si nos tuvieran que enseñar a
ello!), y una de las cuestiones en las que se enfatiza es en la
realización de ejercicios llamados Respiración Circular Consciente. A
través de estos ejercicios se somete a la respiración a un control
voluntario, con lo cual se convierte en un puente entre las funciones
conscientes e inconscientes de nuestro cuerpo-mente (¿?), pudiendo así
solucionar todos nuestros males y tener una vida próspera. Hace tiempo,
algunos socios de ARP asistimos a unas charlas informativas de esta
terapia en Tenerife. Aparte de lo que se nos contó, hicimos ejercicios
de respiración en los que se nos pedía al público que inspirásemos y
expirásemos muy rápido y fuerte. Muchas personas reportaron luego
sentirse “distintas” y “raras”. Tuvimos que ser nosotros los que
explicáramos que eso se debía simplemente a la hiperventilación. O sea,
que no sólo no son buenos esos ejercicios sino que pueden ser
perjudiciales para la salud.
Aparte de la respiración
también trabajan la regresión. Los lectores recordarán el caso acaecido
hace unos años de la niña de 10 años que murió asfixiada bajo mantas y
que llevó a los tribunales tanto a la madre como a las terapeutas del
rebirthing. Intentaban hacerla renacer a través de una regresión cuyo
objetivo era llevarla al útero materno. Aparte de que esta terapia
cuenta en su haber hasta con asesinatos infantiles, huelga decir que el
entramado en el que se sostiene se cae por su propio peso y los
problemas son obvios: un cúmulo enorme de despropósitos y postulados sin
la más mínima base, e indeterminación en toda la teoría. Por ejemplo,
qué es el subconsciente, por qué se relaciona éste con la respiración y
cómo, etc.
Una de las características de
estas pseudopsicologías es el eclecticismo, es decir, la facilidad para
mezclar todo con todo, como ya hemos visto. Normalmente, los grandes
maestros de la psicología transaccional también son muy buenos en PNL,
en parapsicología, etc. Y el rebirthing no es una excepción. En el mismo
seminario se nos habló de cursos de milagros, y de la respiración
fuimos pasando a planteamientos religiosos y místicos, así como de
libros escritos por Jesucristo reencarnado.
6) Grafología.
Muchas personas creen que la técnica mediante la cual puede conocerse
la personalidad de una persona a través de su escritura está probada
científicamente. Sin embargo, los estudios empíricos realizados son
contundentes: no existe ninguna relación sistemática entre escritura y
características de personalidad. El estudio de Beyersteins en 1992, por
ejemplo, analizó 200 estudios grafológicos, llegando a la conclusión de
que la grafología no es válida ni fiable. En otros estudios, se ha
pedido a diferentes grafólogos que analicen una misma muestra de
personas. Curiosamente, todos llegan a conclusiones distintas sobre las
personas estudiadas, como expone Tripician en un artículo reciente del
Skeptical Inquirer. Por otro lado, existen muchas escuelas de grafología
que hacen predicciones contrarias, y se ha comprobado que la
interpretación depende mucho de la persona concreta que la realice.
7) Como último ejemplo de utilización ilegítima de conceptos y términos psicológicos no podemos olvidarnos de la larga lista de supercherías y teorías irracionales
sin la más mínima base: astrología, lectura del tarot, brujería,
quiromancia, etc. Pueden ser consideradas pseudopsicologías porque todas
pretenden ser sistemas de psicodiagnóstico, es decir, tienen la
pretensión de poder diagnosticar características de personalidad,
temperamento y problemas/patologías. Sus practicantes no dudan en acudir
a términos psicológicos para ganar más dinero y aumentar la
credibilidad de sus prácticas fraudulentas. Es frecuente escucharles sin
el más mínimo pudor que lo que ellos hacen es científico con el fin de
investir de cierto rigor y fiabilidad a sus prácticas.
8) Es cierto que existen teorías y terapias de tipo psicológico que no pueden denominarse científicas, como el psicoanálisis.
Sin embargo, desde mi punto de vista, sería injusto por diversos
motivos meter en el mismo saco a esta orientación y a las anteriormente
mencionadas. Primero, el psicoanálisis surge dentro de la tradición
médica y de la noción de enfermedad mental del siglo XIX. Tanto su
nacimiento como su posterior desarrollo transcurren en paralelo y sin
ningún contacto con la evolución de la Psicología resumida en el primer
epígrafe. En sentido estricto podría afirmarse que el psicoanálisis no
es Psicología. Segundo, las teorías psicoanalíticas fueron inicialmente
propuestas por eminentes pensadores con una sólida formación para la
época, como el psiquiatra Sigmund Freud. Sus contribuciones e
influencia, tales como el concepto del subconsciente, de la represión,
del superego, etc. son evidentes en el pensamiento moderno en general.
De hecho, la influencia del psicoanálisis ha sido mayor en psiquiatría y
en otras disciplinas sociales y humanistas que en la propia Psicología,
donde como hemos dicho, nunca ha conformado un paradigma en sentido
estricto usando la terminología de Kuhn. Como ya se ha comentado, es una
escuela que proviene de la medicina, no de la Psicología. Las
orientaciones psicoanalíticas han estado representadas de forma
marginal, cuando no ausentes, en la Psicología académica, exceptuando
algunos países sobre todo latinoamericanos. En tercer lugar, muchas de
sus ideas sobre la sexualidad humana probablemente estaban justificadas
en los pacientes que Freud trató (mayoritariamente mujeres adultas en
plena época victoriana y puritana) y subyacen a muchos problemas
psicopatológicos. Conceptos como el de los mecanismos de defensa, la
proyección, la negación de un problema o la importancia relativa de la
sexualidad se encuentran frecuentemente en la praxis clínica, aunque los
términos y las explicaciones puedan ser diferentes desde una óptica
científica. Sin embargo, uno de los errores de Freud fue generalizar sus
conclusiones a todo ser humano, además de que la mayor parte de sus
interpretaciones de lo consciente con respecto a lo inconsciente son
absolutamente discutibles y carecen de constatación empírica. Ningún
psicoanalista se ha caracterizado por sus simpatías hacia el método
científico.
Es probable que algún colega
que trabaje en Psicología clínica o aplicada en general argumentaría que
es muy fácil hacer una crítica a aquellas ramas de la Psicología no
científicas, como el psicoanálisis, desde una perspectiva académica,
desde la investigación de laboratorio. Que tendría que salir a la calle y
que no es lo mismo los experimentos sobre microprocesos en contextos
controlados realizados por los científicos cognitivos que la vida real y
la Psicología aplicada, donde lo importante es que las cosas funcionen y
se resuelvan los problemas de las personas. Sin embargo, la historia
del conocimiento ha demostrado que el método científico es la mejor
forma de avanzar sobre seguro y que ha supuesto el mayor aporte de cosas
que funcionan. En este sentido, son muchas las investigaciones sobre la
eficacia de los tratamientos psicológicos que ponen en duda el valor
terapéutico del psicoanálisis y otras orientaciones no científicas.
Entre ellos cabría destacar el amplio estudio llevado a cabo en 1995 y
1996 por la División de Psicología Clínica de la Sociedad Americana de
Psicología. En esta investigación se evaluaron un gran número de
tratamientos para muchos desórdenes mentales. Las conclusiones de su
publicación sobre tratamientos psicológicos empíricamente validados son
contundentes: los más efectivos son, sin ningún género de dudas, los
conductuales y los cognitivo-conductuales. Es decir, precisamente
aquellos que se basan en teorías científicas sobre el comportamiento y
que están rutinariamente sometidos a validación empírica. Aún así, el
psicoanálisis continúa vigente, siendo la orientación predominante en
algunas facultades de Psicología, sobre todo latinoamericanas. Por otro
lado, los desvaríos de algunos neo-psicoanalistas como Lacan y su
interpretación errónea de conceptos científicos han sido expuestos por
Sokal y Bricmont, en su excelente obra Imposturas intelectuales. Pero
repito: a pesar de no ser una orientación científica creo que al menos
algunas ideas psicoanalíticas no merecen el mismo tratamiento que las
terapias alternativas aquí expuestas. Por lo menos habría que considerar
al psicoanálisis como una teoría filosófica curiosa y no carente de
interés sobre la mente humana, además de reconocer su influencia en el
pensamiento moderno en general. Las críticas de la Psicología científica
a esta teoría deben encuadrarse en otro contexto distinto de la crítica
a las paraciencias. Lo mismo podría decirse de muchas tendencias
fenomenológicas y humanistas, algunas emparentadas con el psicoanálisis,
las teorías del niño interior, algunas tendencias mínimamente serias
del análisis transaccional o las terapias gestálticas. Por cierto, de
éstas últimas hay que destacar la nula relación que tienen con la
escuela de la Gestalt, desarrollada a principios del siglo XX en
Alemania por psicólogos como Wertheimer, Koffka o Köhler, una de las
orientaciones explícitamente científicas dentro de la Psicología, y
cuyos trabajos sobre la percepción visual o sobre el pensamiento son
ineludibles en cualquier libro de texto de Psicología. Entre estos
trabajos habría que destacar las investigaciones con primates no humanos
de Wolfgang Köhler sobre el insight y la resolución de problemas en
chimpancés, realizadas en la primera estación primatológica del mundo en
el Puerto de la Cruz (Tenerife) a principios del siglo XX.
Psicología “transpersonal” e hipnosis regresiva
Aunque anteriormente hemos
aludido a la psicología transpersonal y a las terapias de regresión,
para finalizar nos detendremos un poco más en el empleo de la hipnosis
regresiva.
Resulta sumamente peligroso
cuando los pseudocientíficos de la mente, estos elementos reaccionarios
que reivindican una vuelta al oscurantismo, a la superchería y a la
incultura, son psicólogos/as titulados/as. Es obvio que en todas las
profesiones hay garbanzos negros, bien sea por oportunismo o por
incapacidad. La formación científica no es fácil, y hacer ciencia
requiere, aparte de una licenciatura, muchos años de preparación en
metodología, matemáticas, diseños de investigación, etc. Es mucho más
fácil leerse unos pocos libros de opiniones sin atisbo de crítica sobre
hipnosis, poderes paranormales o astrología, como hace la autodenominada
psicología transpersonal. Hace poco, uno de estos psicólogos
transpersonales, quien además suele salir en programas de asuntos
paranormales en televisiones locales, impartió unas conferencias en
Santa Cruz y en el Puerto de la Cruz. Uno de los temas que trató fue la
regresión hipnótica, según la cual podemos regresar al pasado o…¡a otras
vidas! Aparte de engañar al público e ir en contra del código ético del
psicólogo (según el cual sólo se aplicarán técnicas empíricamente
comprobadas), el conferenciante fue más allá: la regresión hipnótica
puede curar o ayudar a curar el cáncer. Afirmaciones como ésta no
requieren más comentario sino una actuación judicial. No es ya sólo una
cuestión de mantener hipótesis falsas y absurdas, sino de un peligro
enorme contra la salud pública. El problema es que la hipnosis es uno de
los temas que más mitos, creencias erróneas o leyendas urbanas sobre la
mente humana ha generado.
El uso de procedimientos
similares a la hipnosis para cambiar el comportamiento se remonta a la
más remota antigüedad, y existe evidencia de su uso en el antiguo
Egipto, en la Grecia clásica o en la antigua China. El comienzo de la
evolución del concepto de hipnosis moderno habría que situarlo en
Mesmer, un médico vienés del siglo XVIII y padre del magnetismo animal,
quien creía que los trances hipnóticos que observaba en sus pacientes
eran debidos al magnetismo irradiado por su persona. Había descubierto,
sin saberlo, el poder de la sugestión. En el siglo XIX, la hipnosis
sería vista por Charcot (maestro de Freud) como un producto de la
enfermedad mental que él llamaba histeria. Posteriormente, la hipnosis
sería utilizada por Freud para recuperar experiencias traumáticas,
aunque la abandonaría más tarde al descubrir que no era necesaria.
Existe la creencia generalizada
de que la hipnosis es algo así como un estado especial de consciencia,
diferente al sueño o la vigilia, en el que la persona pierde su voluntad
convirtiéndose en una especie de marioneta. Además, se piensa que a
través de la hipnosis se puede viajar al pasado y recuperar nítidamente
recuerdos ocultos, reprimidos, pudiéndose revivir situaciones pasadas.
Ésta es también la visión que de la hipnosis tienen las pseudociencias
de la mente. Pero la evidencia aportada por las investigaciones
científicas de la hipnosis nos dice que todo esto es sencillamente
falso. El llamado trance hipnótico no existe.
Por ejemplo, la Psicología
científica ha demostrado que la regresión hipnótica no es real, no
existe como tal. La hipnosis es un estado donde personas sugestionables
lo son aún más, provocando que el sujeto hipnotizado actúe según sus
creencias y aquello que el hipnotizador le dice. Se establece así una
situación de role-playing donde cada uno desempeña su papel. Por
ejemplo, se sabe que nadie haría cosas bajo hipnosis que no haría en un
estado no hipnótico o que no quisiera hacer. En el caso de la regresión,
no está viajando literalmente al pasado, sino recreando o imaginando
que está allí, porque así le ha sido sugerido por el hipnotizador y
porque desea hacerlo.
Como se dijo anteriormente, se
ha comprobado de sobra en multitud de experimentos que la hipnosis no
incrementa el recuerdo ni su precisión, y que sin embargo, aumenta la
posibilidad de generar y recuperar recuerdos falsos. Científicos
cognitivos como Loftus o Spanos han demostrado que es relativamente
sencillo inducir recuerdos falsos mediante hipnosis (y también sin
hipnosis). Éstos y otros investigadores han denunciado y demostrado
empíricamente la recuperación mediante hipnosis de recuerdos de rituales
satánicos que jamás sucedieron, abusos sexuales que no existieron,
abducciones por seres extraterrestres, contactos con fantasmas y
espíritus, “visitas” a vidas pasadas, etc. Por tanto, podemos afirmar de
acuerdo con la más que amplia bibliografía científica, que la regresión
hipnótica no existe, y que el uso de la hipnosis no tiene sentido más
allá de su empleo como método de relajación o con el fin de inducir una
sugestión que puede ser beneficiosa, como hace minoritariamente la
Psicología clínica cognitivo-conductual (aquella que utiliza
procedimientos empíricamente validados).
Conclusión
El camino desde el ancestral
“estudio del alma” hasta las actuales ciencias de la mente, la conducta y
el cerebro ha sido largo, intenso y apasionante. No ha sido una senda
fácil. Pero los avances que están teniendo lugar en la actualidad y los
que se perciben para un futuro cercano son estimulantes. Por eso, creo
que es fácil entender que no podamos permanecer impasibles ante aquellos
oscuros personajes que, movidos por intereses de enriquecimiento
personal a costa de la salud de los otros, pretenden hacernos retroceder
a una nueva edad media de superstición, sinrazón e irracionalidad,
desdeñando así la auténtica aventura del conocimiento.
Dr. Carlos J. Álvarez Glez.
Profesor Titular de Psicología Cognitiva
Universidad de La Laguna
Profesor Titular de Psicología Cognitiva
Universidad de La Laguna
(Extraido de: http://www.escepticos.es/webanterior/articulos/psicologia.html)

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